El cabello será el nuevo lienzo de la autoexpresión en 2025. La coloración abandona los tonos artificiales para acercarse a matices más naturales, inspirados en la tierra, el cobre y la miel. Los reflejos cálidos regresan, pero con técnicas mucho más sutiles como el balayage líquido o el bronde humo, que crean profundidad sin necesidad de retoques frecuentes.
La gran revolución viene de la mano de las fórmulas veganas y sin amoníaco: más respetuosas con el cuero cabelludo y el medioambiente. Además, los servicios de color personalizados se imponen: los diagnósticos con inteligencia capilar permiten ajustar cada mezcla al tipo de fibra y porosidad del cliente.
La peluquería deja de ser solo estética: se convierte en bienestar. Un espacio donde el color habla de quién eres, no solo de cómo te ves.





